La presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, ha lanzado una advertencia clara: la estabilidad de las tasas de interés depende ahora, más que nunca, de la geopolítica en Oriente Medio.
Daly subrayó que el conflicto entre Irán y sus contrapartes regionales se ha convertido en el principal «cisne negro» para el Comité Federal de Mercado Abierto. Según la funcionaria, la capacidad de la Reserva Federal para mantener su actual estrategia de normalización de tasas está supeditada a que la tensión bélica se resuelva con celeridad.
La Reserva Federal ha preferido «ignorar» los picos transitorios en el precio del barril si estos no se filtran al resto de la economía (la inflación subyacente). Sin embargo, en un contexto donde la inflación general aún lucha por estabilizarse en el objetivo del 2%, un encarecimiento sostenido del crudo podría desanclar las expectativas de precios.
Daly fue enfática al señalar que, a menos que el conflicto se disipe rápidamente y permita a la Fed desestimar un aumento en los costos energéticos, «no está claro cuál deberá ser el próximo paso en materia de tasas de interés».
La economía estadounidense se encuentra en una encrucijada donde la diplomacia internacional dictará el ritmo del consumo doméstico. Mientras el conflicto persista, la claridad que el mercado busca en la Fed seguirá siendo un recurso tan escaso como el optimismo en las bolsas de valores.
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