Israel recorta sus tasas de interés al 3,50%

El Banco de Israel ha anunciado una nueva reducción en su tasa de interés de referencia, recortándola en 25 puntos básicos para pasar del 3,75% al 3,50%. Esta decisiva medida regulatoria no es un hecho aislado; por el contrario, supone formalmente el segundo recorte consecutivo ejecutado por el comité de política monetaria de la institución emisora, situando de forma efectiva los costos de endeudamiento global del país en su nivel más bajo registrado desde finales de 2022.

La hoja de ruta delineada por el banco central responde a una lectura minuciosa de las variables internas, donde los riesgos de apreciación de la divisa y la estabilidad de los precios domésticos han primado sobre las proyecciones de reactivación de la actividad real.

La institución monetaria actuó de forma proactiva debido a que la persistente fortaleza de un shekel fuerte frente a la canasta de monedas transnacionales y unas expectativas de inflación firmemente moderadas en el corto plazo terminaron por superar las proyecciones de una aceleración del crecimiento económico general.

Para el liderazgo del banco emisor, un shekel excesivamente revalorizado opera de facto como un freno para las exportaciones del sector tecnológico de alta gama y de la industria manufacturera, encareciendo los productos locales en el extranjero y restando competitividad externa al aparato productivo del país.

Al abaratar de forma consecutiva el crédito, el banco central alivia los costes fijos de financiamiento de las corporaciones que buscan expandir sus presupuestos de inversión en capital fijo, edificar nuevas plantas o renovar sus equipos logísticos. Asimismo, la reducción en los costos de endeudamiento impacta de forma directa y positiva en el sector inmobiliario y de la construcción avanzada, disminuyendo la presión de las tasas hipotecarias y estimulando el consumo interno de las familias, cuyas decisiones de gasto se habían visto moderadas por el ciclo restrictivo anterior.

Las expectativas de inflación permanecen ancladas dentro del rango meta institucional del gobierno, las autoridades monetarias han concluido que existe el margen técnico suficiente para priorizar el abaratamiento del crédito y evitar que la fortaleza cambiaria del shekel deprima la competitividad laboral y la producción nacional frente a sus socios comerciales de la OCDE.

A nivel transnacional, la política de tasas más bajas en Israel podría ejercer una sutil presión de devaluación sobre su moneda en los mercados de divisas al contado, al reducirse el diferencial de rendimiento respecto a los activos denominados en dólares o euros.

Invertir en la flexibilización monetaria cuando las expectativas de inflación están controladas constituye una muestra de pragmatismo económico y disciplina fiscal coordinada. El segundo recorte consecutivo de tasas ejecutado por el Banco de Israel hasta el 3,50% delimita un panorama de claro estímulo para el circuito del comercio internacional y la estabilidad corporativa doméstica. Al permitir que el blindaje de un shekel fuerte y la desinflación guíen sus decisiones por encima de los temores al sobrecalentamiento económico, el banco central afianza un marco de predictibilidad regulatoria de primer orden.

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