El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional aprobó un acuerdo de dos años para Chile en el marco de la Línea de Crédito Flexible por un monto equivalente a aproximadamente 11.800 millones de dólares.
El instrumento financiero autorizado por el organismo internacional está diseñado para la prevención de crisis en economías que cuentan con marcos de política macroeconómica y fundamentos institucionales considerados sólidos por las autoridades del fondo, ofreciendo acceso inmediato y precautorio a recursos de liquidez internacional.
Los recursos financieros aprobados bajo esta nueva facilidad multilateral equivalen al 500% de la cuota suscrita que mantiene el país sudamericano dentro de la estructura accionaria del organismo con sede en Washington.
La formalización de esta cobertura financiera implica de manera directa la cancelación del acuerdo anterior suscrito entre la nación andina y la institución financiera internacional, el cual había sido renovado formalmente durante el ejercicio de 2025 bajo la misma modalidad de financiamiento contingente.
Esto significa que el gobierno y el Banco Central de Chile no prevén realizar desembolsos o giro de recursos contra dicha línea, manteniéndola como un seguro financiero frente a un eventual deterioro grave de las condiciones económicas globales o tensiones imprevistas en los mercados financieros internacionales.
La aprobación de la línea de crédito flexible proporciona un amortiguador de liquidez adicional que complementa los colchones macroeconómicos existentes del país, integrados por las reservas internacionales administradas por el emisor central y los fondos de estabilización soberanos acumulados en el Tesoro Nacional.
La disponibilidad de este instrumento fortalece la capacidad de la economía chilena para absorber perturbaciones externas derivadas de la volatilidad en las cotizaciones de las materias primas, en particular el cobre, así como variaciones en las tasas de interés globales y restricciones en los flujos internacionales de capital.
La Línea de Crédito Flexible no impone condiciones de política económica ex post ni exige metas de ajuste estructural adicionales para la disponibilidad de los fondos, precisamente por considerarse que el país solicitante cumple con criterios de calificación previa en materia de política fiscal, estabilidad monetaria y supervisión del sector bancario.
La cancelación del esquema vigente desde 2025 y la recalibración del monto a una escala equivalente al 500% de la cuota responden a las evaluaciones periódicas que efectúa el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional respecto al nivel adecuado de acceso a la liquidez en función de los riesgos externos prevalecientes.
El nuevo horizonte de dos años otorga un marco de certidumbre a la estrategia de financiamiento exterior y gestión de pasivos del sector público hasta el ejercicio correspondiente a 2028.
El seguimiento de los indicadores de balanza de pagos, la evolución de la deuda externa pública y privada, y el comportamiento de la demanda de divisas en el mercado cambiario local continuarán formando parte de las revisiones rutinarias que efectúa la delegación técnica del fondo.

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