Ventas de viviendas existentes crecieron en Estados Unidos

La compraventa de inmuebles de segunda mano registró un quiebro al alza durante el quinto mes del año. Las ventas de viviendas existentes en el país aumentaron más de lo esperado en mayo de 2026, un comportamiento cuantitativo que inyecta un optimismo moderado al sector, aunque el encarecimiento sostenido del crédito para la vivienda y la persistente escasez de inventario disponible siguen configurando un severo desafío estructural para la salud general del mercado residencial.

De acuerdo con el esperado informe estadístico de alta frecuencia publicado de manera oficial por la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, las operaciones de compraventa de viviendas aumentaron un 3,2% en mayo de 2026 en comparación con el mes inmediato anterior.

Con este repunte mensual, la actividad transaccional logró alcanzar una tasa anual ajustada por estacionalidad de 4,17 millones de unidades. El dato batió de forma holgada las proyecciones del consenso de los economistas del sector privado, quienes anticipaban un estancamiento o un avance marginal debido al severo endurecimiento de las condiciones financieras de los hogares norteamericanos.

Este incremento del 3,2% refleja la existencia de una demanda embalsada que se niega a capitular ante las restrictivas directrices monetarias de la Reserva Federal. Los expertos de la NAR señalan que una porción significativa de las transacciones cerradas en mayo corresponde a compradores con alta liquidez que logran eludir la necesidad de financiación bancaria comercial.

El principal lastre para una recuperación sostenible sigue siendo el repunte de las tasas hipotecarias a tipo fijo a 30 años, las cuales se mantienen en niveles no vistos en las últimas dos décadas. Este encarecimiento del dinero genera el denominado «efecto bloqueo»: millones de propietarios actuales que contrataron hipotecas con tasas históricamente bajas antes del ciclo de endurecimiento se niegan a poner sus propiedades a la venta, conscientes de que adquirir una nueva vivienda implicaría refinanciarse a un costo financiero duplicado.

La escasez de inventario de viviendas usadas se ha cronificado, manteniendo los precios de venta en una escalada artificial que limita el acceso a los compradores de clase media y primerizos. Al haber menos opciones en el catálogo de los agentes inmobiliarios, las pocas unidades disponibles que salen al mercado abierto son objeto de agresivas pujas, lo que contrarresta el efecto enfriador que teóricamente deberían ejercer las altas tasas de interés sobre los índices de precios de la vivienda.

Los datos correspondientes a mayo de 2026 constatan que el mercado inmobiliario estadounidense transita por una fase de madurez caracterizada por la paradoja: la actividad comercial se acelera por el impulso de la necesidad habitacional, pero la estructura financiera básica permanece constreñida.

Los 4,17 millones de unidades anualizadas demuestran que el sector residencial posee una flexibilidad estructural notable, pero no borran el panorama de vulnerabilidad que la escasez de oferta inyecta al consumo interno.

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