La economía de China creció ligeramente en el tercer trimestre de 2025, pero a un ritmo más lento, en medio de vientos en contra persistentes derivados de la desinflación y las tensiones comerciales con Estados Unidos.
El Producto Interno Bruto (PIB) creció 4,8% interanual en el trimestre finalizado el 30 de septiembre de 2025, según datos oficiales. Esta cifra superó ligeramente las expectativas del 4,7%, pero se desaceleró respecto al aumento del 5,2% observado en el trimestre anterior.
En una economía que ha buscado sincronizar su aceleración con una demanda interna cada vez más robusta y con un sector externo bajo presión, la cifra del 4,8% señala un cambio de ritmo importante.
El desglose de indicadores revela una mixed bag: la inversión fija y el consumo privado difieren en su comportamiento, mientras que la demanda estructural interna continúa jugando un papel crucial para sostener la expansión.
En este contexto, las autoridades económicas de Pekín han reiterado su compromiso con políticas de apoyo selectivo y medidas de estímulo fiscal orientadas a la estabilidad macroeconómica y a la reconstitución de la confianza de los agentes económicos.
Las tensiones comerciales con Estados Unidos, aunque no han escalado a nuevas fases de confrontación, siguen introduciendo incertidumbre en las expectativas de negocio y en las decisiones de inversión de largo plazo.
En un entorno global de tasas de interés al alza en algunas economías y de inflación contenida en Asia, la economía china se sitúa ante un dilema: continuar con un impulso moderado para sostener la demanda interna o redoblar esfuerzos para ampliar el impulso exportador ante condiciones externas menos favorables.
El crecimiento del 4,8% interanual en el trimestre que concluyó el 30 de septiembre de 2025 refleja una economía china que, pese a los vientos en contra, mantiene una trayectoria de expansión moderada pero estable, con desafíos y oportunidades que configuran el panorama de política económica para el cierre del año.
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