Kazimir cree que habrá que subir aún más las tasas en la zona euro

El presidente del Banco Central de Eslovaquia y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, Peter Kazimir, ha lanzado una advertencia contundente: el emisor del euro tendrá que subir aún más las tasas de interés oficiales durante las próximas reuniones si quiere evitar un descalabro mayor en la estabilidad de los precios.

El banquero central eslovaco, tradicionalmente alineado con el ala más ortodoxa y firme del BCE, justificó la necesidad de este endurecimiento monetario adicional debido al severo repunte de la inflación global, un fenómeno macroeconómico provocado en gran medida por la preocupante escalada de la guerra en Irán.

Según el diagnóstico, el conflicto bélico en Oriente Medio ha alterado de forma drástica los flujos energéticos mundiales y las cadenas de suministro logístico. Esto amenaza con desatar un escenario donde el encarecimiento de la vida no solo sea un shock transitorio, sino que termine por extenderse y consolidarse de forma estructural en la región de la eurozona.

Cuando los precios de las materias primas como el petróleo y el gas natural se disparan debido a la incertidumbre militar en el Golfo Pérsico, el coste de producir bienes, transportar mercancías y calentar los hogares europeos sufre un incremento inmediato.

El gran temor de Fráncfort, respaldado por la postura del gobernador eslovaco, es la aparición de los temidos «efectos de segunda ronda». Si las empresas y los trabajadores asumen que la inflación derivada del conflicto en Irán ha llegado para quedarse, ajustarán al alza sus precios de venta y sus demandas salariales, creando una espiral inflacionaria interna autónoma que la política monetaria tardaría años en revertir.

Esta receta clásica de la macroeconomía encarece de inmediato las hipotecas de las familias, los créditos al consumo y las líneas de financiación de las corporaciones, desalentando el gasto innecesario y forzando una moderación en la fijación de precios en el mercado interno. Kazimir insiste en que, aunque este tratamiento sea económicamente doloroso a corto plazo, el peaje de permitir que la inflación se enquiste por encima del objetivo oficial del 2% sería infinitamente superior para la cohesión social y la competitividad del bloque.

Elevar las tasas de interés en un momento en que el tejido empresarial europeo ya soporta márgenes de beneficio mermados por la factura energética global eleva de forma significativa el riesgo de empujar a la eurozona hacia una recesión técnica.

Las salas de operaciones y las grandes firmas de inversión ya han comenzado a recalcular sus modelos de renta fija, internalizando que el precio del dinero en la eurozona permanecerá en cotas restrictivas por un periodo mucho más extenso de lo previsto.

Con el fantasma de la estanflación en el horizonte, Fráncfort se prepara para tiempos complejos, donde la geopolítica exterior volverá a dictar el ritmo y la severidad de las decisiones financieras que marcan el destino del euro.

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