Tras la reciente y dramática captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, la Casa Blanca ha confirmado un acuerdo para que Venezuela redireccione suministros petroleros originalmente destinados a China hacia el mercado de Estados Unidos.
El anuncio, que involucra la importación de hasta 2.000 millones de dólares en petróleo embargado, ha provocado un retroceso inmediato en los precios internacionales del crudo. La respuesta de la segunda potencia económica mundial no se ha hecho esperar. Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores denunció a Washington como un «matón global», acusando a la administración Trump de violar flagrantemente la soberanía comercial y el derecho internacional.
El impacto en el cártel petrolero es sísmico. Al tomar el control de facto de la industria venezolana, Washington desmantela uno de los pilares de la influencia geopolítica de China en el hemisferio occidental. El objetivo de Trump es claro: rehabilitar la infraestructura de PDVSA mediante gigantes como Chevron para inundar el mercado y mantener los precios bajos, utilizando las reservas venezolanas como una herramienta de política interna estadounidense.
+ No hay comentarios
Agregar uno